santander
Del gris niebla al dorado amanecer
Un barrido al Palacio
Atrapados por los amaneceres de septiembre
La espectacular tormenta del lunes desde el faro de Santander
Las bañistas de la Torre del Rhin piden su restauración a gritos
Verano de 1988. El pintor Roberto Orallo gana el concurso de murales que el Ayuntamiento de Santander había puesto en marcha para la Torre del Rhin. Y qué bien que se lo llevó porque convirtió la torre en uno de los lugares icónicos del Sardinero con sus bañistas cubistas. La modernidad empezaba a dialogar con el clasicismo de la arquitectura de la zona. Treinta años después una de las primeras expresiones de ‘street art’ en Santander languidece. Y nos produce una tristeza infinita. Santander con su festival Desvelarte y el éxito de Okuda se está poniendo en el mapa del arte urbano europeo. Sería bonito volver a ver a Orallo subido a unos andamios y reviviendo su obra. Un homenaje al pionero. ¿Algún mecenas en la sala?










