Empezar el día cogiendo olas. ¿Puede haber algo más vigorizante? Te llenas de la energía del mar en una playa desierta. La del Sardinero. Si esto es guerra, vengan balas.
Sardinero
La isla de Mouro antes fue la de Mogro
Curiosidades. La isla de Mouro fue llamada de Mogro hasta el siglo XVIII. La cambió el nombre el cartógrafo Vicente Tofiño de San Miguel por culpa de un error de transcripción.
Piti, el del quiosco del faro
Piti trabaja rodeado de souvenirs. Los que vende a los turistas que suben a cabo Mayor. Lo hace desde el día de San José de 1999. Vamos, que lleva 15 años en el quiosco del faro y con idea de seguir. Esta primavera el tiempo le está haciendo la puñeta. Como a todos. Vende menos porque dar una vuelta por los acantilados cuando llueve y sopla el viento es para visitantes valerosos. Desde febrero hasta diciembre. Todos los días puedes encontrar a Piti junto a su tenderete.
Ruge el Cantábrico
¡Lo que nos gusta pescar a los santanderinos!
La trasera palaciega
Dice @miguelamiguelez que los martes, como echan Gran Hotel, suele dar una vuelta por el recinto de la Magdalena. Para enseñar puntos de vista que no salen en la tele. Como la trasera de palacio, construido por Gonzalo Bringas y Javier González de Riancho entre 1908 y 1912. El encargo fue municipal. El Ayuntamiento de Santander quiso regalar a los Reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia una residencia de verano.
Tres cascarones en el Cantábrico
Echando el vuelo
Germán y Pepe preparan el Sardinero para los pequeños
‘El alemán’ deja las playas como la patena
En pocos lugares las playas están tan limpias como en Santander. Es indiscutible que la lluvia ayuda, pero sin el trabajo de gente como ‘El alemán’ (a la derecha de la imagen) sería imposible disfrutar de los arenales sin tropezar con basura. Todas las mañanas está en el Sardinero recogiendo porquería, por pequeña que sea. Muchas gracias por tu labor. Y por cierto, si algo pasa en la zona a primeras horas del día es la mejor fuente de información.







