Curiosidades. Está en el Cabildo de Arriba, en la calle Alta número 30, junto al Parlamento. Data del siglo XVIII y lo único reseñable del inmueble es su escudo de armas. A esta casa le siguen en el ranking de casas más antiguas habitadas de Santander las primeras viviendas del Paseo de Pereda -números 1 a 4-, proyectadas en 1766 como parte del llamado Proyecto Llovet, que incluía, inicialmente, quince edificios. La casa Pedrueca, sede de la Fundación Botín; la de Los Arcos de Dóriga, frente al Mercado del Este y el bloque de la esquina de General Mola con la calle del Martillo -el espacio expositivo de la Botín-.
Centro de Santander
El puente de la S20 tiene el nombre de su autor
Curiosidades. El puente de la S20, bautizado con el nombre de su creador, Juan José Arenas, es de tipo arco, cuenta con una longitud de 102 metros y una anchura de 23,6 metros. El vial está formado por dos calzadas, cada una de ellas con dos carriles de 3,25 metros de ancho. Incluye aceras en ambos márgenes de 2,50 metros de ancho y carril bici del mismo tamaño. Costó 3,5 millones de euros.
A Castelar le sientan bien los coches clásicos
Roídas vías del tren en Puertochico
Viaja del Sardinero a Parayas en 40 segundos
Al paseo Pereda le han quitado el color
Ataulfo Argenta en la plaza Porticada
Ya que hoy no hace bueno puedes aprovechar para ver la exposición que sobre Ataulfo Argenta hay en la plaza Porticada. Hace un repaso a la vida del director de orquesta cántabro que, entre otras, cosas fue pionero en la grabación en estéreo y un amante de la música de Manuel de Falla.
El cine Los Ángeles tiene historia y cuerda para rato
El que saluda, con una camiseta de Batman en el torso, es un tipo empeñado en que el cine Los Ángeles siga echando películas en el centro de Santander. Carlos es el pequeño de diez hermanos e hijo del pionero de la exhibición de cine en Santander Marcos Restegui Vega. Y escribo PIONERO en mayúsculas porque fue quien proyectó por primera vez una película en Cinemascope en España en el desaparecido cine Alameda. Propietario también del cine Capitol y del cine Santander abrió las puertas de Los Ángeles un viernes 23 de agosto de 1957 con la película ‘La familia Trap’ y con la presencia de las autoridades políticas, eclesiásticas y civiles de la época. Bautizó el cine con el nombre de su mujer y esos neones que tantas veces hemos visto encendidos en la calle Ruamayor es la caligrafía del propietario. El nombre de su mujer escrito de su puño y letra. Eso es un regalo y lo demás es cuento. Desde entonces buena parte de la historia del cine ha pasado por la sala. Nos llevamos un susto entre 2003 y 2005 cuando bajó persianas y pensamos que ya nunca más nos volveríamos a sentar en esas butacas rojas pero gracias al trabajo de Carlos las historias volvieron a la pantalla. “Programo de todo un poco porque para mí el cine es entretenimiento. Cuando, por ejemplo, pongo una película de baile me encanta que la gente salga bailando, soy feliz cuando les veo salir contentos”. Las palabras le salen a borbotones de la boca. La sala abre de miércoles a domingo con dos películas diferentes cada semana. “No damos cine de estreno porque esto nos obligaría a dejar la misma peli en cartelera durante 15 días y preferimos la variedad”. Y a un precio bien competitivo, 4,80 euros. Estamos de enhorabuena porque el futuro parece que está asegurado. Hace apenas un mes estrenaron proyector digital, imprescindible para exhibir las películas de ahora. Así que larga vida al cine… Los Ángeles.
Carlos Restegui junto al proyector de 35 milímetros que tantas películas ha proyectado en el cine Los Ángeles.
El patio de butacas tiene asiento para 350 personas.
El nuevo proyector digital, estrenado hace apenas un mes, desde el que ahora se controla toda la sala, el timbre de aviso, la intensidad de las luces, el hilo musical… y por supuesto la proyección de la película.
El cine Los Ángeles el día de su inauguración un agosto de 1957.
El Brittany Ferries se sube a la acera
El claustro de la Catedral de Santander caía sobre las aguas de la bahía
Curiosidades. El claustro de la Catedral de Santander, de estilo gótico, tuvo en tiempos pasados un recoleto jardín de naranjos. Se construyó en el siglo XIV en el lugar que ocupaba el barrio ‘del Ciminterio’, que fue derruido para dejar sitio al sagrado edificio. Las obras las impulsó Nuño Pérez de Monrroy, canciller de la reina María. Su edificación se inició por la nave norte, que cobija la puerta de la iglesia, y la última en alzarse fue la del sur, que hace poco más de cien años caía sobre las aguas de la bahía de Santander.










