somo

El puente de la ría de Cubas, el gran salto entre Pedreña y Somo

puentesomo1978. Fecha clave en el progreso de Cantabria. Se inauguró el puente sobre la ría de Cubas, que unía a Pedreña y Somo, hasta la fecha  comunicadas por la carretera que pasaba por Villaverde de Pontones y por las embarcaciones que daban servicio a la bahía. El proceso constructivo pasó sus dificultades. Contaban en el diario ABC que la Junta de Obras del Puerto se planteó la impugnación del proyecto porque sus planes para la desembocadura de la ría de Cubas pasaban por un puerto deportivo, a su parecer incompatible con el puente. Al final hubo sitio para todo.

Avelina, tercera generación en las lanchas de la bahía

avelinalosreginaDesde 1977 el servicio de transporte de pasajeros por la bahía está a cargo de Los Reginas. Unen Santander con Pedreña y Somo, llevan a la playa del Puntal y hacen excursiones por la bahía y el río Cubas. Avelina, nieta de uno de los fundadores, trabaja en las lanchas desde que tiene uso de razón. “Empecé viniendo los fines de semana y aquí sigo en la taquilla, aunque si hace falta también me subo al puente de mando, pero sólo si es imprescindible, tengo el título de patrón”, dice con una voz serena. Los Regina dan trabajo a entre 15 y 25 personas depende de la época del año y están en constante renovación de la flota. “Las rojas y verdes irán desapareciendo”, avisa Avelina, “porque su mantenimiento cuesta mucho”. En tiempos de fibra de poliester es de valientes seguir manteniendo estas joyas de casco de madera que tanta personalidad dan a Santander. A qué esperas para subirte en una y darte un paseo por la bahía. Lo puedes hacer entre las 7 y 21 horas. No será por falta de tiempo. Venga.

La farola del embarcadero se sube a los Reginas

farolareginaLa farola del embarcadero quiere dar una vuelta por la bahía, aburrida de estar inmóvil, anclada siempre en el mismo lugar. Ha decidido subirse a los Regina para que, desde lo más alto del puesto de mando, le enseñen El Puntal, Pedreña y Somo. Le da igual que llueva porque sabe que le espera una buena excursión.