De coger una de esas chalupas, de subir a los amigos, de cruzar la bahía, de atracar en El Puntal, de tomar el sol como un lagarto, de pegarse un col, de jugar a las palas, de volver a tomar el sol como un lagarto. Y así hasta el infinito y más allá.
el puntal
Avelina, tercera generación en las lanchas de la bahía
Desde 1977 el servicio de transporte de pasajeros por la bahía está a cargo de Los Reginas. Unen Santander con Pedreña y Somo, llevan a la playa del Puntal y hacen excursiones por la bahía y el río Cubas. Avelina, nieta de uno de los fundadores, trabaja en las lanchas desde que tiene uso de razón. “Empecé viniendo los fines de semana y aquí sigo en la taquilla, aunque si hace falta también me subo al puente de mando, pero sólo si es imprescindible, tengo el título de patrón”, dice con una voz serena. Los Regina dan trabajo a entre 15 y 25 personas depende de la época del año y están en constante renovación de la flota. “Las rojas y verdes irán desapareciendo”, avisa Avelina, “porque su mantenimiento cuesta mucho”. En tiempos de fibra de poliester es de valientes seguir manteniendo estas joyas de casco de madera que tanta personalidad dan a Santander. A qué esperas para subirte en una y darte un paseo por la bahía. Lo puedes hacer entre las 7 y 21 horas. No será por falta de tiempo. Venga.
La farola del embarcadero se sube a los Reginas
La farola del embarcadero quiere dar una vuelta por la bahía, aburrida de estar inmóvil, anclada siempre en el mismo lugar. Ha decidido subirse a los Regina para que, desde lo más alto del puesto de mando, le enseñen El Puntal, Pedreña y Somo. Le da igual que llueva porque sabe que le espera una buena excursión.


