hotel sardinero

Los Jardines de Piquío en 1905 y unos cuantos santanderinos bien señoriales

jardines-piquio-1905 Los Jardines de Piquío y la península de la Magdalena son nuestros sitios favoritos de Santander. Mirar al pasado de estos dos lugares nos vuelve locos. Esta foto que comparte con nosotros Luis Labarta está fechada en 1905. Se ve perfectamente el Hotel Sardinero y nos dice Luis que la estatua que preside es el monumento a G. de Linares, el segundo más antiguo de Santander tras el de Velarde. Una curiosidad. Durante el franquismo fue retirado de la calle por haber sido masón. Hoy se puede ver en el Sardinero, entre la curva de la Magdalena y el Rhin, donde originariamente estuvo situada la Ermita de San Roque.

El Casino y el hotel Sardinero, de juguete desde las alturas

casino-sardinero-santander-fernando-moro El triángulo mágico del Sardinero visto desde un ‘drone’ parece una instalación de juguete. Dan ganas de meter la mano y empujar a los coches por la carretera. Gracias a Fernando Moro y a su web desdeotropuntodevista por compartir esta foto con los lectores de El Tomavistas de Santander.

Los tres bastiones del Sardinero

reflejos-arena-sardinero-hotel-casino Curiosidades. El hotel Sardinero, el casino y los bajos del Rhin fueron los equipamientos que dieron glamour al Santander de finales del siglo XIX. Todavía lo siguen haciendo. El ideólogo del complejo turístico fue Juan Pombo Conejo. Él creó el balneario que llenó de bañeras para tomar las aguas marinas con algas de cara al mar; impulsó el casino que hoy conocemos; y el Gran Hotel, hoy bautizado como Sardinero. Y como además era un visionario puso una oficina de información turística en el centro para publicitar todas las actividades del nuevo barrio. Un adelantado a su tiempo.

Cuestión de reflejos

casinosantanderreflejo

palmeraspiquioreflejos

hotelsardineroreflejoHay días en los que la marea baja deja imágenes insólitas en la arena del Sardinero. Hoy si quieres puedes tocar con la punta de los dedos las cúpulas del Gran Casino y subirte a lo alto de una palmera o al tejado del hotel Sardinero sin necesidad de escalar. Ilusiones ópticas.