Las chalupas han seguido el vuelo de los cormoranes, que hoy marcan que la pesca está más allá de la bahía. En el abra del Sardinero. Desde la isla de Mouro hasta cabo Menor. Menos mal que la mar está en calma.
Sardinero
Los hay que pasan de largo por el Sardinero
El Sardinero cogido por los pies
Caminito hacia el cielo
La torre de la Magdalena saca la cabeza
El camello de perfil
Los tres bastiones del Sardinero
Curiosidades. El hotel Sardinero, el casino y los bajos del Rhin fueron los equipamientos que dieron glamour al Santander de finales del siglo XIX. Todavía lo siguen haciendo. El ideólogo del complejo turístico fue Juan Pombo Conejo. Él creó el balneario que llenó de bañeras para tomar las aguas marinas con algas de cara al mar; impulsó el casino que hoy conocemos; y el Gran Hotel, hoy bautizado como Sardinero. Y como además era un visionario puso una oficina de información turística en el centro para publicitar todas las actividades del nuevo barrio. Un adelantado a su tiempo.












