Santillana del Mar

Los claveles del aire de Santillana del Mar

claveles-del-aire-santillana-del-mar Curiosidades. La planta que más se ve en Santillana del Mar son los claveles del aire. Esas bolas que cuelgan de muchas balconadas de la villa. Lo curioso es que no necesitan ni tierra ni raíces para vivir porque se nutren a través de las hojas. El agua la obtienen de la lluvia y la humedad ambiental por eso Santillana les va tan bien como hábitat. Las sales minerales y los compuestos orgánicos los sacan de animales minúsculos que transporta el viento.

Lavar la ropa en Santillana del Mar tenía premio

colegiata-santillana-abrevadero-tejabana

colegiata-santillana-abrevadero Lavar la ropa a mano. Frotar las prendas con jabón Lagarto en días de lluvia y frío con la humedad de Santillana del Mar atravesando los huesos. En la dureza de la labor había un resquicio para el disfrute. Alzar los ojos y mirar al frente. Detenerse en los detalles de La Colegiata. Admirar la belleza austera del románico.

La ermita de Santa Justa se esconde del temporal

santa-justa-ubiarco-cantabria La ermita de Santa Justa es una de las más singulares de Cantabria. Semiexcavada en una roca en la que se esconde de los temporales que entran a la playa de Santa Justa, en Ubiarco, entre Suances y Santillana del Mar. Tiene dos paredes y un tejado de una sola agua. Sobre ella, la torre de San Telmo.

La colegiata que dio nombre a Santillana

colegiata-santilla-del-mar-amanecer

colegiata-santillana-del-marCuriosidades. Santa Iuliana = Santillana. La colegiata de Santa Juliana dio nombre al pueblo más turístico de Cantabria. La joven Juliana de Nicomedia sufrió el martirio en Asia Menor, lo que hoy es Turquía, en las persecuciones del emperador Diocleciano en el siglo III. Sus restos fueron traídos en el siglo IX por monjes peregrinos a este lugar, por entonces del Reino de Asturias. El rey de Asturias Alfonso III (los documentos lo sitúan en 870) construyó una ermita bajo la advocación de la santa donde custodiar y venerar sus reliquias, y luego un cenobio que prosperó bajo la protección de la nobleza local. Fue el rey Fernando I de Castilla en 1045, quien le dio el impulso definitivo por otorgamiento de importantes privilegios, uno de los cuales consistió en poner bajo soberanía de su abad la villa y sus posesiones.